Inteligencia Artificial y Derecho
La Inteligencia Artificial (IA) ha llegado para quedarse.
Cada vez más usuarios recurren a herramientas automáticas para generar contratos, resolver dudas legales o preparar reclamaciones administrativas.
Sin embargo, aunque la IA puede resultar útil, su uso sin control puede generar serios problemas legales.
En este artículo analizamos los riesgos más frecuentes, la normativa vigente y por qué la supervisión de un abogado especializado en derecho digital es esencial para proteger tus derechos.
¿Puede la IA sustituir el asesoramiento de un abogado?
La respuesta es clara: no.
De acuerdo con el Estatuto General de la Abogacía (RD 135/2021), solo los abogados colegiados pueden prestar asesoramiento jurídico profesional. Además, dicho asesoramiento debe ser personalizado, atendiendo a las circunstancias concretas de cada caso.
La IA puede aportar información general, pero:
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No conoce la situación personal del cliente.
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No interpreta matices jurídicos.
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No evalúa los riesgos reales.
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Y, sobre todo, no asume responsabilidad profesional.
Un usuario que acepta recomendaciones generadas automáticamente sin supervisión profesional puede comprometer gravemente sus derechos.
Principales riesgos jurídicos de utilizar IA en asuntos legales
1. Errores en documentos o en citas de leyes
Uno de los riesgos más frecuentes es que la IA:
Confunda artículos.
Cite leyes derogadas.
Invente jurisprudencia.
Genere documentos incoherentes.
Este fenómeno, conocido como alucinación, puede provocar:
Contratos inválidos.
Reclamaciones incorrectas.
Pérdida de plazos procesales (art. 136 LEC).
Nulidad de actuaciones (arts. 225 y 238 LOPJ).
Un texto aparentemente “bien redactado” puede carecer por completo de validez jurídica.
2. Falta de adaptación al caso real
La IA no analiza:
Antecedentes.
Situación personal.
Documentación aportada.
Necesidades concretas.
Sin embargo, el abogado está obligado a ofrecer asesoramiento personalizado, escuchando al cliente y valorando sus circunstancias.
Por ello, un contrato o reclamación generados automáticamente suelen ser documentos genéricos, muy alejados de lo que exige un caso real.
3. Riesgos de privacidad y protección de datos
Subir documentos legales a plataformas de IA puede infringir el RGPD y la LOPDGDD, especialmente cuando contienen datos sensibles.
Recuerda que:
Los datos de salud, menores o procedimientos judiciales son categorías especiales (art. 9 RGPD).
El usuario debe garantizar confidencialidad y seguridad (arts. 5 y 32 RGPD).
Muchos proveedores se encuentran fuera de la UE, sin garantías equivalentes.
La mayoría de usuarios desconoce que compartir documentos legales con herramientas no certificadas puede vulnerar su propia privacidad o la de terceros.
4. Ausencia de responsabilidad profesional
Si un documento generado por IA causa un perjuicio:
La herramienta no responde jurídicamente.
El usuario queda completamente desprotegido.
Y si un abogado la usa sin supervisión, la responsabilidad es del profesional, que además está obligado a contar con un seguro de responsabilidad civil.
En Derecho, la responsabilidad no se puede delegar en una máquina.
Normativa que regula o afecta al uso de IA en el ámbito jurídico
Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act)
Aprobado en 2024, clasifica como de alto riesgo los sistemas que influyen en decisiones jurídicas.
Entre sus obligaciones destacan:
Supervisión humana obligatoria.
Transparencia en el funcionamiento.
Seguridad y trazabilidad.
Prohibición de decisiones automatizadas sin control humano.
Esto implica que ningún despacho puede basar un procedimiento únicamente en IA.
La intervención profesional es obligatoria.
Reglamento General de Protección de Datos y LO de Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales.
Cuando la IA procesa datos personales, se aplican principios esenciales como:
Minimización de datos (art. 5 RGPD).
Seguridad en el tratamiento (art. 32 RGPD).
Contrato con el encargado del tratamiento (art. 28 RGPD).
Confidencialidad profesional (art. 23 del Estatuto de la Abogacía).
Muchos servicios de IA no cumplen estos estándares, por lo que su uso indiscriminado puede generar responsabilidades muy serias.
Conclusión: la IA es útil, pero el Derecho exige precisión
Antes de confiar en un documento generado automáticamente, pregúntate:
¿Cita correctamente las leyes?
¿Cumple con el RGPD?
¿Estoy subiendo datos sensibles?
¿Puedo verificar la información?
¿Qué ocurre si hay un error?
Si la respuesta no es clara, la opción más segura es consultar a un abogado especializado.
La Inteligencia Artificial puede agilizar ciertas tareas, pero no sustituye el análisis jurídico, la estrategia procesal ni la interpretación normativa.
En nuestro despacho revisamos con frecuencia contratos y reclamaciones generados por IA que contenían errores graves y que podrían haber perjudicado seriamente al cliente.
El Derecho es una materia muy formal: un simple fallo en un artículo, un plazo o una cláusula puede suponer la pérdida de derechos.
Si necesitas redactar un contrato, plantear una reclamación o resolver una duda legal, la opción más segura sigue siendo el asesoramiento profesional.
Si quieres utilizar IA de forma responsable, segura y conforme a la normativa, podemos ayudarte.